“El poderío económico es el mayor reclamo de China”

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Gregorio Manzano habla de su experiencia en la Superliga china, uno de cuyos clubes planteó una oferta a Ramos rechazada por el jugador.

La Superliga china estuvo en boca de todos la semana pasada por la oferta recibida por Sergio RamosEl capitán del Real Madrid finalmente aseguró su continuidad en el Real Madrid, pero las especulaciones permitieron poner durante varios días en el foco a una competición que en España disfruta de un discreto seguimiento.

Gregorio Manzano (Bailén, 11-3-56) es un buen conocedor de la Superliga china. Prácticamente un pionero entre los técnicos españoles. El jienense fue el primer entrenador de nuestro país que probó suerte en la máxima categoría del gigante asiático. Dirigió a tres equipos distintos (Beijing Gouan, Shanghai Shenhue y Guizhou Hengfeng) durante cinco temporadas, entre 2014 y 2018. Abrió el camino que luego han seguido Luis García, José González, López Caro y Quique Sánchez Flores y varios otros en categorías inferiores. Con 123 encuentros dirigidos, Manzano es el tercer entrenador extranjero con más partidos en la Superliga china.

La entrevista tiene lugar el martes 28, dos días antes de la rueda de prensa en la que Ramos anunció que desechaba la oferta de la Superliga china y se quedaba en el Real Madrid.

—¿Cómo le llegó a usted la oferta de China? ¿Qué le hizo decidirse?

—Me llamaron dos veces. A la primera dije que no y, tras insistir, finalmente me decidí a probar. Era encontrar otra experiencia, ver otro mundo en aquella parte y sumando todo decidimos dar ese paso.

 

—Usted tuvo allí a Rubén Castro y a Mario Suárez. ¿Cómo se convence a un futbolista europeo para irse a un país tan exótico futbolísticamente como es China?


—Eso fue en el tercer equipo, el Guizhou Hengfeng. Queríamos reforzar dos puestos y a la hora de ver los jugadores que tuvimos sobre la mesa en su momento apareció el nombre de Rubén Castro. Hubo una opción de que el Betis nos lo cediera hasta final de temporada y fue un acierto. Desde que llegó hasta que regresó fue nuestro máximo goleador. Con Mario Suárez igual. Su situación en el fútbol inglés no era ideal en cuanto a participación en el equipo. Fueron los dos jugadores que salvaron al equipo en esa temporada tan mala. El atractivo económico es lo más importante. Y en esos casos mi estancia allí también.

 

Estadísticas de Mario Suárez y Rubén Castro en el Guizhou Hengfeng

Jugador

PJ

Min.

Goles

Asist.

Mario Suárez

29

2.507

2

6

Rubén Castro

11

989

7

4

         

Fuente: Transfermarkt.

Datos de partidos de la Superliga china. Mario Suárez jugó además un partido de Copa.

 

—¿Había más españoles en el cuerpo técnico?


—En Beijing éramos solamente el cuerpo técnico. En Shanghai también, pero ya allí en el cuerpo médico teníamos a Juanjo, el doctor que yo tuve en el Sevilla, y el recuperador y los fisios también eran españoles. En Guizhou nos llevamos a todos el cuerpo técnico y médico. En total éramos siete u ocho españoles.

 

—Usted vivió el momento de explosión económica de la Superliga china y luego llegaron las restricciones. ¿En qué cambió la Liga en esos casi cinco años?


—La explosión en el aspecto económico fue a partir de 2015, cuando el presidente de la República Popular China dijo aquello de que el fútbol era una materia obligatoria en las escuelas y que había que empezar a darle importancia al fútbol en todas las dimensiones. Los equipos empezaron a fichar a futbolistas de un gran nivel deportivo y también de un gran caché económico. En 2016 y 2017 llegaron jugadores importantes. Todavía quedan algunos de ellos, pero este último año ha bajado por las nuevas reglas económicas que sacaron. Aparecieron jugadores de élite que dieron al fútbol chino una dimensión y una repercusión mediática mundial.

 

—Aparte de los traspasos, ¿se han resentido también los salarios con esas nuevas normas económicas?


—Hay salarios importantes en activo y depende de los equipos que los fichen. Pero sí encontramos que en los últimos años cuando salían los diez jugadores mejor pagados del mundo había tres o cuatro jugadores de la Superliga china en esa lista. Y algunos todavía están: Hulk, Óscar… e incluso Paulinho en su momento cuando lo fichó el Barcelona y luego regresó a Evergrande era un futbolista con un caché económico muy importante.

 

—La semana pasada se habló mucho de una oferta que un club chino, cuyo nombre no trascendió, había hecho llegar a Sergio Ramos. Para un jugador con un gran palmarés, ¿qué atractivo puede tener China más allá del interés económico?


—Es difícil valorar esa situación sin conocer más detalles. Supongo que para dirigirse a Sergio Ramos, debería ser uno de los tres equipos importantes: Guangzhou Evergrande, Shanghai SIPG o Beijing Gouan. Son equipos muy fuertes en China y que también compiten en las Champions asiática con el objetivo de llegar a la final. Yo deduzco que debe ser un equipo que conjugue ser competitivo a la vez que atractivo económicamente.

 

—¿Le sorprendió que un jugador del nivel que aún tiene Ramos pudiera considerar una oferta de un campeonato en un escalón inferior a las grandes ligas europeas?


—Cuando se habla y no se tiene información concreta puedes cometer el error de decir algo que no es conveniente, pero sí es cierto que si en la carrera final de un jugador le ponen un contrato multimillonario, hace al menos pensárselo. Hace dos años nos encontramos con que Tévez se convirtió en el jugador mejor pagado de la historia del fútbol. Le ofrecieron, decían, 38 millones de euros. Sin embargo, no se adaptó y se marchó a su país al año siguiente. Yo estaba en el Shanghai Shenhua y me decían: “Míster, ¿le gusta Tévez?” Mi pregunta siempre era la misma: “¿Pero lo podéis traer?”. Yo dudaba de que lo pudieran llevar, pero una vez que yo ya no estuve allí en Shanghai, vi que efectivamente lo llevaron. Yo creo que no hay nada desechable en China, pero depende de los equipos.

 

—¿Qué se encuentran los jugadores extranjeros cuando llegan a China? ¿Cómo son los clubes y la vida fuera del fútbol? ¿Qué es lo que le impactó a usted?


—Impacta todo. Y todo es todo: la dimensión social del país, la manera de vivir, la cantidad de personas que hay en un país con 1.400 millones de habitantes… Es un choque al que tienes que ir adaptándote poco a poco a esa vida totalmente distinta a la nuestra. En el trabajo te tienes que ir adaptando a la manera de pensar, esa mentalidad de todo el entorno chino cuando llegas al trabajo. Por supuesto, no es una adaptación fácil ni cómoda. Hay que tener un poco de paciencia. Tener buenos traductores es importantísimo para tener esa comunicación con ellos en el día a día y que tengan la vida mucho más fácil y cómoda. Tienen que verte como una persona que viene a enseñarles desde un país con mucho más progreso futbolístico, con mucha más historia y experiencia. Que ellos te vean como un maestro que va a enseñarles y no a imponerles.

 

—¿Uno va a enseñarles solo cuestiones de entrenamiento o los clubes necesitan también ponerse a la altura del fútbol europeo en organización?


—En las cinco temporadas en las que yo he estado allí he notado ciertas diferencias respecto a la estructura europea y española. Ellos tienen que avanzar bastante en ese sentido. Las cosas se hacen con un fin y un objetivo para alcanzar unas metas a corto y medio plazo. Ellos, sin embargo, algunas veces piensan que el efecto tiene que ser inmediato y, si no, no sirve el método que estás llevando a cabo. Es una mentalidad distinta y que, con el paso del tiempo, con la llegada de muchos entrenadores europeos y brasileños, han ido cambiando. Sí es cierto que en el tiempo que he estado en China he visto la evolución en muchos aspectos: físicos, técnicos, tácticos y, también, que es importante, en la medicina deportiva.

 

—¿Qué le parece la atención que se le presta en España a la Superliga china?


—Allí están Witsel, Pato, Pellè… Jugadores que han estado en Mundiales y que le han dado gran repercusión a la liga. Si Ramos se hubiera ido, su llegada habría tenido una gran repercusión mediática y deportiva.

 

—¿Con el nivel que tiene la Superliga china, cree que un jugador que jugara allí podría mantener la competitividad para seguir acudiendo a la Selección?


—Es una pregunta y una hipótesis muy difícil. Nunca se sabe, pero allí hay compitiendo jugadores como los que le he dicho antes, Mascherano, Renato Augusto, Paulinho… que estando ya en China han sido convocados por sus selecciones. Depende de qué equipo se hable. No es lo mismo un gran equipo que además está en Champions, que otro. Hay muchos factores importantes a ponderar. Cada caso es distinto.

 

—¿Por qué estaría peleando en España un equipo puntero de China?


—Quizás podríamos verlo en la zona media-baja de Primera División o en la parte alta de Segunda. Pero los equipos chinos dependen mucho de los tres extranjeros que tengan. Ellos marcan la diferencia respecto al resto.

 

—¿Qué necesita la Superliga china para dar otro salto?


—Es una liga reciente, se inició en 1992. Comparadas con las ligas europeas, que son centenarias, está en su adolescencia. Tienen que avanzar con pies sólidos desde la base: que salgan futbolistas chinos que sean competitivos. Cuando la selección china se enfrenta a otros países de su potencial, como Japón, Corea del Sur y Australia no suele ganarles, porque ellos ya tienen futbolistas autóctonos de nivel. Eso es lo que le falta a China y tienen que conseguirlo a través de los clubes. Ahora tienen una norma por la que deben jugar durante el partido el mismo número de jugadores Sub-23 que extranjeros. Y uno de ellos tiene que ser titular obligatorio. Están intentando que el futbolista chino tenga más repercusión en los equipos. Eso va a necesitar un tiempo. Veremos si para el Mundial de Catar dará ese paso. Estar en un Mundial es su objetivo.

 

—Y necesitan pasar de importar jugadores a exportarlos, como ocurre con Wu Lei…


—Es el que más y mejor rendimiento está dando. Ya lo daba en Shanghai SIPG y de hecho fue el primer jugador chino en ser máximo goleador de la Superliga. Antes siempre lo era un extranjero. Yo ya tuve dos jugadores en Beijing que dieron el salto a Europa: Zhang Chengdong, que estuvo en el Rayo Vallecano luego se convirtió en el futbolista chino más caro, y Xizhe Zhang. Poco a poco irán apareciendo más nombres, seguro.

 

—¿Qué consejo daría a un jugador español que fuera a jugar a China por primera vez?


—Tener mucha paciencia en todo, ser educado y amable, respetuoso y un buen profesional. Cuando ellos invierten esa cantidad de dinero, no solo lo hacen por el rendimiento y por la imagen, sino para que sean ejemplo de los jugadores que están allí.

 

Los números de Gregorio Manzano en la Superliga china

Temp.

Equipo

PJ

G

E

P

Pos.

2014

Beijing Gouan

30

21

4

5

2015

Beijing Gouan

30

16

8

6

2016

Shanghai Shenhua

30

12

12

6

2017

Guizhou Hengfeng

22

11

3

8

2018

Guizhou Hengfeng

11

1

1

9

16º

             

Fuente: Transfermarkt.

 

—¿Cómo se trata en China al entrenador y al jugador europeo?

—Muy bien. Yo solo tengo palabras de agradecimiento en todos los aspectos, en el personal y en el profesional. He tenido el honor de haber estado nominado en las cinco temporadas a mejor entrenador de la Superliga china. Ningún entrenador ha conseguido eso. Y yo logré el galardón en el primer año que estuve en Beijing [2014]. Me dio la satisfacción del deber cumplido en el trabajo.

 

—¿Consiguió aprender chino?


—Lo intenté, pero al final dije ‘Voy a ver si es más fácil que ellos aprendan español’. Y al final ni ellos aprendieron español ni yo chino. Siempre tienes a tu lado a los traductores permanentemente. Yo he tenido traductor de coreano, de chino y de inglés. Imagínate lo que son las charlas. Tienes que tener pausa, claridad y conceptos nítidos, claros y directos para que los traductores puedan transmitir a toda la gente.